Cómo ponerse bien la mascarilla

Como sabrá, la mascarilla es una herramienta imprescindible para evitar la propagación de la COVID-19 y, por tanto, contener el impacto de la pandemia. Si bien la mayor parte de la gente la utiliza correctamente, son muchos quienes hacen un uso inadecuado de ella. En este artículo, repasaremos las dudas más comunes.

Conviene empezar recordando que la práctica totalidad de los humanos poseemos una abultamiento carnoso similar a la aleta de un tiburón en el centro de la cara. Puede localizarse fácilmente en el eje medio de la cabeza cuando esta es observada de manera frontal, encontrándose a mitad de camino entre los ojos (las bolas parejas de la parte superior) y la boca (la hendidura del tercio inferior). A esa simpática protuberancia se la denomina, en nuestro idioma, nariz.

Esta nariz desarrolla diversas funciones en nuestro organismo, siendo la principal facilitar la entrada y salida de aire en el aparato respiratorio. Durante la expulsión del aire, puede darse la triste circunstancia de que este vaya mezclado con micropartículas, algunas de carácter infeccioso. Cuando eso se produce a 150 kilómetros por hora, lo llamamos estornudar, y es posible que lo haya experimentado en alguna ocasión.

Es por esto que dicha protuberancia, por lo demás irrelevante en nuestro día a día, debe ser convenientemente cubierta por la mascarilla.

Existe cierta confusión también sobre la necesidad de utilizar mascarillas en espacios abiertos. Aunque la normativa es clara (debe usarse cuando no se pueda garantizar la distancia de seguridad de dos metros), es cierto que España sigue sin familiarizarse del todo con el sistema métrico decimal. Diremos pues, y en virtud de la comprensión general de los españoles, que la distancia mínima entre dos personas debe ser de un cincuentavo de campo de fútbol (contemplado el campo a lo largo, no a lo ancho, en cuyo caso sería de un treintaicincoavo).

Hay también otra categoría de dudas relacionadas con cuestiones antropológicas, sociológicas o éticas, siendo esta la más frecuente: ¿por qué debo coartar mi libertad por un virus cuando no lo he hecho por el ISIS?

No se le escapa a nadie que un virus es, en efecto, mucho más pequeño que un yihadista de tamaño medio. También es cierto que el virus, a diferencia del yihadista, carece de cerebro; ¿por qué, entonces, renunciar a nuestro estilo de vida?

Se trata, sin embargo, de un falso dilema, ya que, si bien los yihadistas son más voluminosos, los virus cuentan con muchos más efectivos. Piense que, en el interior de un solo español estándar, puede haber más virus que muyahidines en el Estado Islámico. Tanto es así que, si pusiéramos todos los virus de COVID-19 juntos, uno encima del otro, podríamos llegar a la Luna (esto es, 3.844.000 campos de fútbol).

Recuerde, por último, que la finalidad de la mascarilla no es tanto protegerle a usted como a los demás. Que igual no se lo merecen, de acuerdo. Pero casi seguro que usted lo merece menos y ya ve.

La teoría conspiranoica total

Despierta.

Todo gira en torno al poder.

Los adalides del Nuevo Orden Mundial, con base en Estados Unidos, no pueden tolerar que China les arrebate el liderazgo global. Al fin y al cabo, han invertido mucho esfuerzo y dinero para alcanzar esa posición.

Asesinaron al creador del motor de agua. Mataron a JFK para que no revelase el falso alunizaje, y a su hermano Robert para que no descubriese que, de hecho, la Tierra es plana. Incluso acabaron con Carrero Blanco cuando este se disponía a hacer público que, en 1968, el gobierno franquista compró Eurovisión para que ganase Massiel. Demasiado esfuerzo, demasiado dinero como para verse ahora superados por los chinos.

Todo empezó en los años 50, cuando los illuminati filtraron a la prensa documentos OVNI para desviar la atención de las armas ultramodernas que, por entonces, creaban y probaban en el Área 51. Pronto descubrieron, sin embargo, que había una técnica de control de masas mucho más eficaz que la bélica: la biológica.

A finales de los 50, inyectaron agua a miles de bebés enfermos de polio. El experimento sirvió para demostrar que la población lo aceptaba sin cuestionarlo siquiera. Empezaba la era de las vacunas.

A la población mundial se le inyectaron toxinas, DDT, cloro y, desde hace unos años, nanobots. Algunos experimentos salieron mal, provocando autismo y creando nuevas enfermedades como el SIDA. Era, sin embargo, un precio pequeño por el dominio mundial.

El club Bilderberg, cara pública del poder reptiliano, pronto comprendió que la superpoblación era un obstáculo para sus planes, y puso en marcha diversas estrategias con el objetivo de contenerla.


El artículo completo en este enlace de eldiario.es.

Imagen copyright by World Economic Forum swiss-image.ch/Photo by Sebastian Derungs

10 titulares que leeremos en julio

Colón se rinde y devuelve América a los indios

El PP renuncia a gobernar España porque son todos unos vagos y unos puteros

La Guardia Civil desarticula la sección de opinión de El Mundo

Loquillo dedica una canción a George Floyd titulada: “Un verano yo me puse muy moreno”

The Lancet publica un paper de Miguel Bosé

Galicia entra en la nueva normalidad o no

Díaz Ayuso decidirá personalmente qué viejos merecen vivir

Juan Carlos I se une al Estado Islámico por consejo de su abogado

El PNV pide dos nuevas competencias a cambio de no contagiar al resto de España

Con el 5G los idiotas podrán serlo hasta 100 veces más rápido

Entrevista exclusiva a Donald Trump

Dos hombres del Servicio Secreto me introducen en el Despacho Oval y me piden que espere. Todas las luces están apagadas. De pronto, se enciende una llama. Donald Trump me observa con un cirio encendido en una mano. Está completamente desnudo y tiene todo el cuerpo pintado con purpurina dorada.

Presidente, no lo había visto. Gracias por recibi-….

¿Se han ido?

¿Quiénes?

Los negros.

No, señor. Siguen fuera, pero están lejos.

¡Malditos negros! Con ellos nunca se sabe. Si les haces presidentes, porque son presidentes, y, si los matas, porque los matas. Dios los hizo sin ganas, como a los maricas. Los dejó para el final, ¿sabes? Los creó después de los okapis. Fue la fase excéntrica de Dios. Debió parar en cuando creó a la jirafa, ahí ya estaba claro que había perdido los papeles. SAD!

¿Puedo citarle, presidente?

Claro que sí, a las siete en mi dormitorio, pero que sepas que no la chupo.

Eh… Me refería a si puedo publicar sus palabras.

¡Oh, claro! ¡Sí, para eso están! Sé que algunos me acusarán de racista, pero, créeme, hijo, si hay alguien no racista en este país, ese soy yo. Respeto tanto a los negros que jamás he contratado a ninguno. ¡Es la única manera de que se esfuercen! Los izquierdistas les dan peces; yo les señalo el río y les digo: ¡mete tu negro culo en el agua y coge una maldita trucha!

¿Y no cree que eso es denigrante?

Tal vez, pero, por suerte, las truchas no votan.

Bien, hablemos del trato que la policía da a los ciudadanos negros.

La policía de este país adora a los negros. Por eso les disparan.

¿Cómo?

¡Intentan motivarlos! Algunos de nuestros mejores atletas son negros. ¿Dónde cree que aprendieron a correr así de rápido? Cada vez que se invierte un dólar en la policía, se está apoyando el deporte de este país. ¿Y crees que los negros nos lo agradecen? ¡Ni siquiera se levantan con el himno nacional! BAD!

Bueno, presidente, es que algunos se mueren.

Vaya, perdón por tener un mínimo de exigencia con los deportistas de élite.

No son deportistas de élite.

¡Exacto, ese es el maldito problema! Gastamos millones de dólares al año en la policía para que esos cabrones ni siquiera se molesten en correr deprisa. ¡Claro que te matan, por el amor de Dios! ¿Qué esperas, una subvención por ser vago? ¡No somos europeos!

Pero ¿no considera un problema la cantidad de ciudadanos negros que mueren a manos de la policía?

¡Desde luego que sí! ¿Sabe lo que pienso cada vez que veo a un negro muerto en televisión? Pienso: “baja para las Olimpiadas”. ¡Es una maldita tragedia nacional! Si ese cabrón se hubiese esforzado más, podría haber sido el nuevo Jordan, pero es mucho más fácil levantar las manos y decir: “señor agente, debe de haber un error, yo solo he entrado a por un Aquarius”. FAKE!

¿Piensa tomar alguna medida para que tragedias como la de George Floyd no se repitan en el futuro?

Sí, vamos a endurecer las penas contra los negros que agredan a nuestros agentes.

¿Cómo?

Lo de George Floyd no puede quedar en el olvido; debe marcar un antes y un después en este país. Hasta ahora, los negros creían que podían golpear con sus tráqueas los meniscos de los agentes de la ley y quedar impunes. Eso se acabó. Estamos preparando una reforma legal para que todo negro que use su aparato respiratorio como arma sea condenado por terrorismo.

No veo de qué manera puede usarse el aparato respiratorio como arma.

¡Ese el problema, que nosotros tampoco lo vimos! Infravaloramos su capacidad destructiva, como hicimos con los aviones de pasajeros hasta el 11-S. Pero no debemos olvidar que la tráquea es un órgano semirrígido de unos 13 centímetros. ¿A qué le recuerda eso? Exacto. A una porra.

¿Y esa ley solo afectará a los negros?

¿Alguna vez ha visto a un blanco pegarle a alguien con la nuez?

Eh… No.

Pues ya está. Ahora, si me disculpa, tengo que darme mi baño diario de leche. MILK!

Una última pregunta. ¿Por qué me ha recibido desnudo y pintado con purpurina dorada?

Porque puedo.

Cómo ser antifascista moderado

La moderación es una virtud, especialmente en el terreno de la política. Las opiniones extremas solo sirven para enconar el debate social. El estado ideal de las cosas está en el punto medio, donde los diferentes se encuentran y son capaces de llegar a acuerdos.

En los últimos días, esta perspectiva, vigente desde la antigua Grecia, ha sido puesta en cuestión por algunas personas. Argumentan que no se puede ser antifascista moderado. Por supuesto, se equivocan. En esta guía, te explicamos cómo afrontar el fascismo desde la moderación, sin enconamientos ni cerrazones ideológicas.

Empecemos con una breve perspectiva histórica. Hitler, todos lo sabemos, tenía unas ideas extremas que costaron la vida a millones de personas, pero no es menos cierto que era vegetariano y tocaba el piano. Un antifascista moderado debe desprenderse de los prejuicios y contemplar una perspectiva de conjunto. En este sentido, no podemos obviar que, gracias al Tercer Reich, nunca hubo tanto sitio para aparcar en Alemania.

Tampoco la Italia de Mussolini debe estar libre de crítica sin que, por ello, neguemos lo limpio que estaba todo.

El pensamiento antifascista moderado puede aplicarse igualmente al día a día. Nadie debe sentirse violentado porque una persona tenga ideas distintas a las propias. Es completamente lógico que alguien se tense ante un grupo de personas que desean su muerte, pero enfadarse por ello no servirá de nada.


El texto completo, en este enlace de eldiario.es.