Entrevista exclusiva (y falsa) a Isabel Díaz Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid me recibe en una fiesta con 200 invitados. Los camareros sirven porciones de Telepizza y la ambientación musical corre a cargo de Taburete. Díaz Ayuso viste un elegante vestido turquesa a juego con la mascarilla.

Presidenta, ¿qué es todo esto?

¡Mi fiesta de fin de confinamiento! He invitado a toda la gente que fue conmigo a EGB. No los veía desde hace veinticinco años. ¡¿Quién ríe ahora, idiotas?! ¡Soy vuestra presidenta! ¡Tú, no me mires a los ojos!

¿Y no cree que un evento tan multitudinario puede ser peligroso?

No se puede poner puertas al campo. Salvo que tengas cabras. Si tienes cabras, es mejor poner puertas porque, si no, se te escapan y a ver de qué vives. Si por el Gobierno central fuese, no habría propiedad privada y nadie podría tener cabras, ¿no es terrible? ¿De dónde sacaríamos el queso? Creo que los españoles tienen derecho a saber este tipo de cosas.

Eh… Presidenta, ¿por qué está en contra del confinamiento?

Mira, el confinamiento es como prohibir las piernas ortopédicas para que no haya tullidos. ¡Es estúpido! La gente que solo tiene una pierna iría por ahí dando saltitos ridículos. ¡Tardarían horas en ir a comprar el pan! Por no hablar del peligro que supondría el viento para esa pobre gente. Como sabe, un cuerpo apoyado en una sola pierna carece de equilibrio, lo dice la ciencia. La más mínima corriente y pum, al suelo. Quizás el señor Sánchez y sus socios comunistas disfruten viendo a los españoles revolcarse en el suelo como galápagos, pero yo no.

No estoy seguro de que haya respondido a la pregunta.

Ya, tía, eso es porque mi cabeza va superdeprisa. ¿Sabes con cuánta gente estuve reunida ayer? Con 840 personas. Para ganar tiempo, les he pedido que me hablen solo con ruiditos. Hay uno que sabe hacer la alarma de un submarino, ¿sabes? Rollo aooooga, aooooga. Me parto.

¿Estaba Yolanda Fuentes entre esas personas?

¿Esa es la de MasterChef?

Eh… no. Era su directora de salud pública.

¡Ah, esa! Es que yo la llamo La Tiritas. Soy muy mala para los nombres. Pero, al mismo tiempo, soy superhumana, ojo. Mis consejeros favoritos son El Multas y El Farolas. Valen mogollón.


La entrevista completa, en este enlace de eldiario.es.

Créditos fotografía: PP de Madrid

Apocalipsis idiota

La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, asegura que, en su comunidad, la mortalidad por COVID-19 es negativa, lo que significa que ya nace más gente por COVID-19 de la que muere.

Esta feliz circunstancia se celebra privatizando 12 hospitales y dando a Telepizza la concesión de todos los colegios y residencias. Telepizza entra así en el IBEX 35.

Varios columnistas de derechas, borrachos de anticomunismo y un poco también de Soberano, cargan contra la comunidad científica por no haber previsto la crisis. Esto da lugar al movimiento #LaCienciaEsProgre, que aboga por ahorcar científicos en espacios públicos. Los científicos solo piden que, al menos, no tengan que pagarse ellos la cuerda.

Este oscuro episodio, que pasará a la historia como la Matanza de los Listos, se prolonga durante dos meses. Solo los psicólogos sobreviven porque, como todo el mundo sabe, la psicología no es una ciencia.

A principios de 2021, el Gobierno andaluz anuncia la creación de la Consejería de Dios Mediante, por la cual el ejecutivo cursará peticiones a la Virgen y esperará a ver qué pasa. Juan Manuel Moreno Bonilla declara que es tontería creerse por encima de Dios, así que solo trabajará dos días al mes, tres menos que hasta entonces.


El texto completo, en este enlace de eldiario.es.

Dudas sobre la desescalada (que nadie se atreve a responder)

Son muchas las dudas que la ciudadanía tiene en torno a los planes del gobierno para la llamada desescalada. Los medios convencionales se están limitando a responder a las más evidentes y genéricas.

En este breve documento, aclaramos algunas cuestiones para aquellas personas que no viven realidades normativas y, por tanto, se hallan huérfanas de atención mediática.

Soy muy, muy de derechas. ¿Tengo que hacer caso al Gobierno?

En efecto, no parece de recibo que, tras ganar la guerra tus abuelos, ahora los comunistas te digan cuándo puedes de salir de casa y cuándo no.

Si vives en un entorno rural, siempre puedes desahogar tus frustraciones amenazando al gay del pueblo o incluso colgándolo de un árbol en caso de que tengas cuerda en casa (está agotada en casi todas partes).

Si, por el contrario, vives en una ciudad, donde no es tan fácil ahorcar a la gente con independencia de su tendencia sexual, te recomendamos que cumplas la normativa dejando claro en todo momento que te parece muy mal.

Si, por ejemplo, sales a pasear a las seis de la mañana, párate cada diez zancadas y grita: “¡el Gobierno Frankenstein alterna nuestro ciclo de sueño!”.

Tengo 78 años y, gracias a mi envidiable carga espermática, soy padre de un hijo de 4 meses. ¿A qué hora debo salir?

El llamado síndrome del padre-yayo es una anomalía psicosocial que afecta a menos del 0’001% de la población. No por ello, sin embargo, deben sus pacientes estar desatendidos. Si este es tu caso, te recomendamos que aproveches tu doble condición para prolongar tus estancias en la calle a lo largo de dos franjas.

Es importante, sin embargo, que lleves una mochila o bolsa donde puedas ocultar el bebé en el tramo dedicado exclusivamente a los mayores. Si usas una bolsa de plástico, recuerda hacerle agujeros para que entre oxígeno; en caso contrario, ya no podrás salir a partir de las 12.

Soy islamista radical. El Estado Islámico nos paga por objetivos, y llevamos dos meses francamente malos. ¿Tengo derecho a algún tipo de prestación?

Lamentablemente, la administración española no contempla el terrorismo como una actividad por cuenta ajena. Lo más práctico es que trates de llegar a un acuerdo con tu grupo terrorista empleador.

Te recomendamos que aceptes una bajada de sueldo provisional y destines parte de la jornada al teletrabajo, buscando nuevos objetivos para tus atentados y convenciendo a jóvenes vulnerables, vía Facebook, de que Alá los quiere mártires.

Lo que sí parece claro es que la disminución del aforo en actos públicos supondrá un duro golpe para el islamismo radical, que tendrá que reinventarse como tantos otros sectores productivos.

Tengo una librería con un nombre afectado y ampuloso tomado de una novela de Tolstói donde también sirvo café y vino. ¿Debo aplicar las normas de seguridad de la hostelería o las de las librerías?

Son muchos los negocios de difícil clasificación emprendidos, a lo largo de la última década, por modernos que no sirven para otra cosa. Si este es tu caso, lo más práctico es que te centres en terminar la carrera tal y como tu madre lleva diciéndote casi a diario desde que te fuiste de casa. La FP, en sus ciclos menos exigentes, como alfarería o composiciones florales, también puede ser una opción para ti.

Es casi seguro que la civilización podrá seguir adelante privada de la oportunidad de tomar un cosechero mientras mira las novedades de Blackie Books.

Entrevista exclusiva a Pedro Sánchez

La siguiente entrevista se desarrolló por Skype la madrugada del 24 al 25 de abril de 2020. El presidente, en pijama, me atendió subido al tejado del Palacio de La Moncloa.

Presidente, buenos días.

Mire, mire eso, ¿lo ve? Es el cielo de Madrid. Ni rastro de contaminación. Y se reían de mí cuando dije que iba a montar un ministerio de Transición Ecológica…

Diría que eso es consecuencia del confinamiento, presidente.

¡A los pingüinos les da igual por qué sea! ¡Ellos lo que quieren es vivir!

Pero en Madrid no hay pingüinos.

Deme dos meses.

Eh… Presidente, soy consciente de las enormes dimensiones de esta crisis, pero da la sensación de que hay una cierta desorganización en el Gobierno.

No es desorganización. Es thinking out of the box. ¿Ha visto usted Apolo 13, la de los astronautas que tuvieron que hacer un apaño en su nave usando una caja de clips y unos calzoncillos? Pues esto es igual, solo que no tenemos clips.

¿Por eso dicen una cosa por la mañana y otra por la tarde?

Exacto. Y no descarte que lleguemos a decir dos cosas distintas al mismo tiempo. Se llama oxímoron y lo inventaron los griegos, pueblo al que mando un afectuoso saludo.

¿Y no le preocupa que esos oxímoron puedan generar desconcierto entre la población?

A Heráclito le decían lo mismo y ahora entra para selectividad.

Entiendo. Presidente, a mucha gente le inquieta que, con la excusa de combatir las fake news, degraden ustedes la libertad de expresión.

¿Cómo voy a hacer eso? ¿Tú has visto esta sonrisa? ¿Te parece que alguien con estos hoyuelos haría algo así?

Pero el jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil dijo que…

Se lio, ¿vale?¿Cuántas veces tenemos que decirlo? Culpa nuestra, por darle un micrófono a un guardia civil. Como habrá viso, ya no le dejamos hablar. Ahí lo tiene: autocrítica.

¿Y si yo digo, por ejemplo, que el gobierno está gestionando mal la crisis?

Fake news y a la cárcel.

¡¿Por qué?!

Porque eso es un bulo. La libertad de expresión tiene unos límites, ¿sabe usted?

Presidente, eso se parece mucho a la censura.

Pero ¿qué coño os pasa? ¡Intento salvaros la puta vida! A veces pienso que debería hacer como el primer ministro sueco y dejar que os muráis por las calles.

Marlaska dijo hace un par de semanas que el Gobierno no tenía por qué arrepentirse de nada.

¿Qué quieres que te diga? Si me dieran un céntimo cada vez que ese hombre me hace pasar vergüenza, ahora tendría una casa como la de Pablo. Es un sobrado. Cuando metió en la cárcel a Otegi le leyó sus cargos en endecasílabos.

¿Entonces por qué le llamó usted para ministro?

Porque necesitaba un gobierno multicultural y multiétnico, como el de Trudeau. O como Los Vengadores. ¿Por qué crees, si no, que llamé al astronauta? ¡Color, muchacho! ¡El color lo es todo en comunicación política!

Hablando de comunicación política, ¿qué es de Iván Redondo?

¿Quién?

Iván Redondo. Ya sabe, su jefe de gabinete.

¡Ah, ese Iván Redondo!

Ha pasado de estar en todas partes, incluso en su toma de posesión, a desaparecer por completo.

Verá, es una situación complicada. Estaba poniéndose pelo en Turquía cuando declaré el estado de alarma.

¿Y sigue allí?

Sí, se lo hemos dado a la mafia turca a cambio de cuatro millones de mascarillas. Sé que suena duro, pero Iván jamás había tenido un pelo tan bonito. Lo bueno es que sigue creciendo después de muerto, ¿sabía eso?

Sí.

En fin, muchacho, estoy disfrutando mucho de esta conversación, pero tengo un país que salvar. Un país, quiero dejarlo claro, formado por muchas nacionalidades distintas cada unas de las cuales aporta al conjunto su enriquecedora cultura.

Eh… Vale, presidente, gracias por su tiempo.


Créditos de la imagen: Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

La Nueva Normalidad (una historia de amor)

Paula y Diego se conocieron cuando un amigo común montó un Zoom por su 40 cumpleaños. Pablo se enamoró en cuanto la vio en la fila de en medio, segunda pantalla empezando por la izquierda.

Más tarde, su amigo le contó que Paula había estado casada y que tenía un supertransmisor de cinco años fruto de aquel matrimonio.

Diego la buscó en Instagram y le dio like a un total de 9 fotos, la mayoría de las cuales mostraban los progresos de Paula en repostería: de la tarta de arroz a las magdalenas, de las magdalenas al tiramisú. A ella, como a él, le gustaba el filtro Valencia. Eso tenía que significar algo.

Paula le mandó un mensaje directo al día siguiente: «También cocinas?» Aquello dio pie a un animado debate sobre la progresiva extinción del signo de interrogación de apertura que Diego ilustró con un enlace a Fundéu. Paula jamás pensó que disfrutaría tanto con asuntos morfosintácticos.

Sus cuatro primeras citas fueron por Skype. Al principio, ella era tímida y se desenfocaba el fondo. Él era inseguro y se ponía delante de su única biblioteca, encuadrando a su espalda dos libros de Taschen y un coleccionable de clásicos de la literatura que regalaron con El País en los años 90. Con el paso del tiempo, los dos fueron ganando en confianza y sinceridad.


El cuento completo, aquí.