Autocrítica para principiantes

¿Has destruido tu partido propiciando luchas intestinas entre tu sector y el de tu ex amigo? ¿Lo has convertido en una fuerza residual en el País Vasco por hacer experimentos que solo tú entiendes? ¿Los contertulios piden tu cabeza y se hacen memes sobre ti? ¡No te preocupes! Con nuestros consejos, aprenderás a sobrellevar la situación hasta que se le olvide a todo el mundo.

Céntrate en lo bueno. Si, por ejemplo, tu partido arrasa en Galicia pero pierde estrepitosamente en el País Vasco, focaliza tus esfuerzos en atacar a los vascos. Pero ¡¿cómo demonios vota esa gente?! Tu formación lo ha hecho todo bien, pero, por lo que sea, en ese estúpido sitio prefieren a los terroristas. Empieza a referirte a esa comunidad con terminología despectiva, preferentemente franquista (como Vascongadas), y repite constantemente que cualquier opción política distinta a la que tú representas es una enfermedad del espíritu y una aberración moral.

Remángate. La actitud corporal es muy importante en situaciones de crisis. Tras una derrota humillante, es fundamental que aparezcas en público remangado, dando la sensación de que estás a punto de mover algo pesado, como un tresillo o una lavadora. El cerebro de los votantes no difiere gran cosa del de un animal doméstico, por lo que asocian «remangado» con «actividad frenética». Es importante, sin embargo, que no te subas las magas por encima del codo para no dar la impresión de que te acabas de escapar de un banquete de bodas.


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