Entrevista exclusiva a Donald Trump

Dos hombres del Servicio Secreto me introducen en el Despacho Oval y me piden que espere. Todas las luces están apagadas. De pronto, se enciende una llama. Donald Trump me observa con un cirio encendido en una mano. Está completamente desnudo y tiene todo el cuerpo pintado con purpurina dorada.

Presidente, no lo había visto. Gracias por recibi-….

¿Se han ido?

¿Quiénes?

Los negros.

No, señor. Siguen fuera, pero están lejos.

¡Malditos negros! Con ellos nunca se sabe. Si les haces presidentes, porque son presidentes, y, si los matas, porque los matas. Dios los hizo sin ganas, como a los maricas. Los dejó para el final, ¿sabes? Los creó después de los okapis. Fue la fase excéntrica de Dios. Debió parar en cuando creó a la jirafa, ahí ya estaba claro que había perdido los papeles. SAD!

¿Puedo citarle, presidente?

Claro que sí, a las siete en mi dormitorio, pero que sepas que no la chupo.

Eh… Me refería a si puedo publicar sus palabras.

¡Oh, claro! ¡Sí, para eso están! Sé que algunos me acusarán de racista, pero, créeme, hijo, si hay alguien no racista en este país, ese soy yo. Respeto tanto a los negros que jamás he contratado a ninguno. ¡Es la única manera de que se esfuercen! Los izquierdistas les dan peces; yo les señalo el río y les digo: ¡mete tu negro culo en el agua y coge una maldita trucha!

¿Y no cree que eso es denigrante?

Tal vez, pero, por suerte, las truchas no votan.

Bien, hablemos del trato que la policía da a los ciudadanos negros.

La policía de este país adora a los negros. Por eso les disparan.

¿Cómo?

¡Intentan motivarlos! Algunos de nuestros mejores atletas son negros. ¿Dónde cree que aprendieron a correr así de rápido? Cada vez que se invierte un dólar en la policía, se está apoyando el deporte de este país. ¿Y crees que los negros nos lo agradecen? ¡Ni siquiera se levantan con el himno nacional! BAD!

Bueno, presidente, es que algunos se mueren.

Vaya, perdón por tener un mínimo de exigencia con los deportistas de élite.

No son deportistas de élite.

¡Exacto, ese es el maldito problema! Gastamos millones de dólares al año en la policía para que esos cabrones ni siquiera se molesten en correr deprisa. ¡Claro que te matan, por el amor de Dios! ¿Qué esperas, una subvención por ser vago? ¡No somos europeos!

Pero ¿no considera un problema la cantidad de ciudadanos negros que mueren a manos de la policía?

¡Desde luego que sí! ¿Sabe lo que pienso cada vez que veo a un negro muerto en televisión? Pienso: “baja para las Olimpiadas”. ¡Es una maldita tragedia nacional! Si ese cabrón se hubiese esforzado más, podría haber sido el nuevo Jordan, pero es mucho más fácil levantar las manos y decir: “señor agente, debe de haber un error, yo solo he entrado a por un Aquarius”. FAKE!

¿Piensa tomar alguna medida para que tragedias como la de George Floyd no se repitan en el futuro?

Sí, vamos a endurecer las penas contra los negros que agredan a nuestros agentes.

¿Cómo?

Lo de George Floyd no puede quedar en el olvido; debe marcar un antes y un después en este país. Hasta ahora, los negros creían que podían golpear con sus tráqueas los meniscos de los agentes de la ley y quedar impunes. Eso se acabó. Estamos preparando una reforma legal para que todo negro que use su aparato respiratorio como arma sea condenado por terrorismo.

No veo de qué manera puede usarse el aparato respiratorio como arma.

¡Ese el problema, que nosotros tampoco lo vimos! Infravaloramos su capacidad destructiva, como hicimos con los aviones de pasajeros hasta el 11-S. Pero no debemos olvidar que la tráquea es un órgano semirrígido de unos 13 centímetros. ¿A qué le recuerda eso? Exacto. A una porra.

¿Y esa ley solo afectará a los negros?

¿Alguna vez ha visto a un blanco pegarle a alguien con la nuez?

Eh… No.

Pues ya está. Ahora, si me disculpa, tengo que darme mi baño diario de leche. MILK!

Una última pregunta. ¿Por qué me ha recibido desnudo y pintado con purpurina dorada?

Porque puedo.